miércoles, 25 de marzo de 2015

Cristina Castello, gritar verdades.... y nunca parar, entrevista de Gabriel Bauducco

Cristina Castello es de las periodistas entrevistadoras con mayor prestigio a nivel nacional y conductora del programa Sin Máscara, emitido por Plus Satelital. En esta charla, cargada de actualidad, Cristina Castello desgrana, además, un sin fin de valores, de esos que hacen falta por estos días a casi toda la humanidad.
Su voz, que grita con el volumen de la cordialidad, tiene ahora el ahogado tono de los que luchan y luchan, sin cesar. Por eso, Cristina Castello, la periodista que ha peleado por despertar conciencias, por construir igualdades, por encontrar remanso aún en medio de la tempestad, habla hoy de las verdades que se callan. Habla del levantamiento del programa En la Vía, de canal 7 y de lo que hace falta para que esto no vuelva a pasar.
Es quien hace tiempo escribió “...sabemos cuánto frío pasamos recién cuando el calor nos abrasa y cuánto hambre padecimos recién con el primer bocado....antes vivimos para resistir”; es quien recordó aquello de Kafka de  que la literatura es “el pico de hielo que rompe el mar congelado que tenemos dentro” y quien hizo de su vida la coherencia de los actos y las palabras, consagrada en busca  de un comunitario bienestar.
He aquí la piedad, las mariposas, la poesía –siempre presente en sus mensajes-, los árboles desnudos, la luz, los gobernantes, el talento, la fama, los interrogantes del alma y la sinceridad. El vino tinto... y aprender a volar. (Gabriel Bauducco)
  


¿El periodismo es un arte o una profesión?
Gabriel, vos sabés que equiparo arte, Dios y amor. ¿Te parece que doy ese lugar al periodismo?

Ya está: es clarísimo
 Sí, pero dejame agregar algo. El periodismo es un oficio cada vez más degradado y paradójicamente, cada día con más poder. Además, para los ojos que saben ver el arte es verdad en estado puro: devela mundos y también al artista. ¿Qué de lo profundamente humano devela el periodismo de hoy? ¡Por Dios¡ Si bien  hay periodistas  honestos y coherentes, son pocos y –aún así- no son/somos artistas. Por otra parte, casi todos los mejores están fuera de circulación en los medios masivos: no convienen. Porque se nota más la diferencia con el resto y porque se los discrimina con el rótulo de “caros”.

¿Hay excepciones?
(No duda)  Sí, en medios gráficos Ernesto Schóó; fue  él –tengo el honor de contarlo-  quien  me eligió para su equipo en la sección Cultura del diario Tiempo Argentino. Pero Ernesto es un escritor exquisito y ya prácticamente no ejerce el periodismo, como antes. Tal vez haya otros...no quiero ser injusta,  pero el único nombre que se me ocurre ahora para asociar periodismo y arte es el suyo.  En televisión en cambio, no hay ninguno. Claro que ninguno tiene/tenemos la obligación de ser artistas. Sí, de ser coherentes, informados, formados y de trabajar para el Bien.


¿Por qué decías que “el periodismo está cada vez más degradado”?
Porque Argentina  está degradada en los  valores esenciales y eternos y el periodismo no tiene la nobleza de hacer de la verdad, un sacerdocio.  Salvo alguna excepción, los medios gráficos sólo quieren vender y nada les importa la calidad. Mucho menos lo verdadero. Los medios son un negocio.  Les interesa pagar poco –cifras miserables- y que “todo salga con fritas”, como se dice en la jerga nuestra. No olvido que en la revista del diario de más venta en Argentina, donde yo hacía muchas de las notas de tapa,  me decían: “tenés que nivelar para abajo”.  Esto fue entre 1993 y 1996 y  yo quedaba azorada: nunca había escuchado algo semejante. Pero ahora esto es un lugar común y lo peor es que el perjudicado es el público. Y el público no es una cosa, el público esta constituido por seres humanos.

- ¿Qué pasa en televisión?
Pasa que hoy en Argentina,  televisión es sinónimo de monopolios  constituidos por empresas que sólo quieren lucrar. Pasa que esas empresas se arrogan el derecho de decir qué vende y qué no, e ignoran la sed. Sí, la sed que tienen  millones de personas que quieren  recibir contenidos y no ser tratadas como ganado. Pasa que en televisión –salvo excepciones o alguna excepción- no están los mejores, sino quienes tienen sponsors. Y para tener sponsors, en general:  o se recibe dinero para  hablar o callar; o hay que pertenecer a las elites del Poder; o hay que hacer programas que traten de idiotizar. Porque para imponer un modelo (valga el contrasentido del término) de exclusión social, importa un pueblo de ovejas. Está prohibido despertar conciencias, promover la participación ciudadana que exige la democracia o conmover profundamente: sólo importa la sensiblería, muy distinta por cierto de la sensibilidad.

¿Qué me decís de los periodistas que hacen televisión?
¿Periodistas? Bueno, hay excepciones pero la mayoría de quienes aparecen en la tele como conductores de programas, nada tiene que ver con el periodismo. Y hablo del aire y de cable. Son operadores políticos, actores/actrices, modelos, médicos, psicólogos, etcétera, metidos a periodistas para hacer su negocio con las empresas que –para ellos sí- están dispuestos a invertir sus dineros.

Pero ahora está Canal 7 renovado. Desde México no lo veo, pero sé que ganó unos cuantos premios.
Mirá Gabriel, en Canal 7 hay algunos  programas buenos. Otros son vergonzosos y otros –más allá de la calidad, discutible en la mayoría de los casos- están hechos por personas que nada tienen que ver con el periodismo.  Simplemente tienen sponsors. Peor aún, el año pasado había unos cuantos que estuvieron con el proceso, y/o fueron personeros del carapintada Aldo Rico o estuvieron con el menemismo.  Y es escandaloso, porque hablamos del canal que debería ser de todos los argentinos.  Fijate que el viernes 25 de mayo descubrí, zapping mediante, un programa en el ex-ATC, que conduce desde entonces Pacho O’Donell. Recordarás… es psicoanalista (a las autoridades del Canal les  encanta este rubro para reemplazar a los periodistas) y  dramaturgo; después  devenido político con Alfonsín,  más tarde devenido funcionario menemista y también  devenido comunicador socialBien, en el mismo horario,  el control remoto me llevó a Canal a, donde también estaba O’Donell en la conducción de otro programa... ¿Hasta compite consigo mismo? Por otra parte, ¿qué códigos de ética y qué culto a la memoria....para que Nunca Más hace la Secretaría de Cultura de la Nación con sus  “elecciones” para los programas?

Cris, ¿estás pesimista?
No, jamás lo sería: no es mi naturaleza. Pero uno de mis lugares comunes es que para poder burlar la realidad hay que conocerla. Por eso estoy realista.

A ver, ¿qué programas buenos tiene Canal 7?
De los que vi podría nombrarte entre otros:  el que conduce Pepe Eliaschev,  D.N.I. Historias Debidas y En la Vía.   Que quede claro que hay más, sólo que ahora digo los que recuerdo. Pero mirá lo que pasa...

A ver...
Mirá, En la Vía fue declarado de interés social y cultural por el INADI (Instituto Nacional contra la Discriminación), de interés por la Secretaría de Derechos Humanos del Ministerio de Justicia  y de interés cultural por la Secretaría de Cultura de la Nación.

Está bien: , dijiste que el programa es  bueno....
Claro que es bueno: trabaja para construir.  En la Vía empezó en el verano y hoy es el segundo en medición de audiencia. Cuenta verdades a través de historias de personas que –agotadas de esperar soluciones de trabajo que les permitieran una vida digna- hacen sus propios proyectos, de manera de tener trabajo, casa, salud... ¡defienden sus derechos humanos  y su condición ciudadana! Por ejemplo, el capítulo del  miércoles 31 de mayo a las 22.15 -Carne Viva- ya con su sólo título te cuenta de su hondura.

¿Entonces?
Entonces En Carne Viva es el nombre de la última emisión de En la Vía.

No entiendo...
¿Y quién puede entender que se burle así al público que –ya estaba dicho: son personas, son almas- y adhería a la propuesta? Canal 7 no le cerró la puerta, claro. Pero hay formas de hacerlo, aunque no sean expresadas a viva voz.  La producción del programa decidió levantarlo, porque lo único que hizo el Canal fue ceder el horario.  Nada más. Sus autoridades  dicen que tienen  interés en que continúe,  pero que  no tienen presupuesto; y  no les facilita  lo que en nuestra jerga se llama fierros (todo el andamiaje que hace falta para grabar), ni horas de edición. Ni nada.

¿Y cómo se mantuvieron hasta ahora?
Con mística. Lo cual traducido a términos prácticos, hoy significa trabajar ad-honorem, pero  en el equipo de En la Vía nadie tiene la fortuna de Bill Gates como para seguir así.  Todo el grupo siguió, pero por  tracción a sangre de cada uno de ellos: todos tenían necesidad de   mostrar la exclusión social despiadada y creciente  que vivimos y que no es habitual ver en pantalla. Querían despertar a quienes lo veían.

Pero están  todas esas declaratorias de interés social, cultural y de todo un poco y precisamente de organismos del Estado...
Sí, sí,  muy bonito todo pero eso no es dinero. Y si bien me informé y sé que Canal 7 no había prometido nada más, esto fue cuando puso a En la Vía en pantalla: en verano y cuando nadie apostaba nada al programa. Pero ahora con el esfuerzo de todo el equipo y con la medición que tiene, me parece que habría que pensar en la teleaudiencia y no en si tienen sponsors o no.

¿Por qué no tenían anunciantes?
Bueno, ahí está el tema. Ni una sola empresa de esas a las que les interesa el país apoyó el proyecto. Y lo peor, es que todos apoyan con dinero programas mediocres, obvios, sin valores pero sí con apoyo político y siempre que no traten temas urticantes. Nada tiene que despertar. Todo tiene que adormecer conciencias. Algunos, pienso a veces, son una suerte de empleados públicos con sueldos de privilegio: el noventa y nueve por ciento de las publicidades que tienen son del Estado.

   ¿Y  dónde conseguimos los mortales un poco de piedad?
Gabriel, no soy un sabio de manera que sólo puedo decirte lo que mi sentir y criterio me permiten. Creo que la piedad puede estar en la unión entre los que queremos una vida digna para todos. En la conciencia despierta, en los ojos bien abiertos y en el amor al prójimo: Un amor hacia todo me atormenta escribió Miguel Hernández y ahí está la clave.  En este momento recuerdo las máscaras griegas. Con la boca hacia abajo representaban la tragedia y con la boca hacia arriba la alegría. Bien...tendríamos que abroquelarnos todos con la boca hacia arriba, con la dicha que causa estar habitados por la fraternidad y dispuestos a apropiarnos del derecho a la esperanza que se empeñan en quitarnos. Yo nunca cejaré en ese intento, que es también una forma de  transmitir cultura.

 Lo sé, Cristina, te conozco. Pero, empecemos con la boca hacia arriba y juguemos un poco al ping pong, ¿sí?
Bueno.

No Pienses las respuesta: contestá lo primero que se te ocurra, ¿vale?
Vale.

¿Qué es un abismo?
Es no atreverse al amor. Cuando hay amor, que implica  generosidad, todas –dije todas- las imposibilidades pueden vencerse.

¿Por qué hay pocas mariposas en la ciudad?
Porque hay pocas flores. Pero hay personas que son mariposas y  aletean. Siempre.

¿Qué les falta a los humanos para aprender a volar?
Imaginación.

¿Uno puede morir muchas veces antes de que llegue la muerte?
Quienes somos intensos nacemos y morimos muchas veces al día. Pero siempre es más fuerte la vida. Siempre es más importante la mano que da, que aquella que quita.

¿Por qué cosas arde tu sangre?
Por amor en todas sus variantes, ante los gestos fraternos y por emoción estética: por el arte en alguna de sus manifestaciones.

¿Cómo siembra uno en su casa un almácigo de alegrías?
Con paciencia activa y trabajando para la alegría como si Dios no existiera pero con  la certeza de que existe.

¿Por qué a veces duele tanto el amor?
Daría para un tratado. Casi siempre los grandes amores traen sufrimientos. Pero estoy empezando a pensar que es porque elegimos mal: más por nuestras imposibilidades que por nuestras posibilidades. O porque no queremos o no podemos ver;  o porque recién cuando vemos a la otra persona tal como es, después de mucho dolor, comprendemos que nos enamoramos de un cuadro que nosotros mismos pintamos y no de una persona.

¿Hay alguna fórmula para revertirlo?
No sé si es una fórmula, Pero  más modestamente, creo que lo fundamental es ser cristalinos y huir al menor atisbo de no transparencia del/la otro/a. Ante la primera manifestación de tortuosidad.

¿Qué es el talento?
Es tratar de convertir a la vida en un arte y tener como objetivo la bondad.

¿Para qué sirve la fama?
A mí para nada. Para muchos, sin embargo, es una meta... para la vacuidad. 

¿Por qué algunos intelectuales creen que la gente feliz es tonta?
Porque leen libros pero no saben nada de la vida. Son culturosos, no personas con bibliotecas asimiladas para la sabiduría.

¿Hay máscaras buenas?
Las del teatro, porque en realidad desenmascaran.

¿Con qué vino se comen las pastas?
Me gustan y corresponde con tinto. Pero en este caso no hay por qué hacer lo que corresponde.

¿Por qué los árboles se desnudan en otoño?
Porque no son tan convencionales como para esperar al verano. Y para darnos la belleza de sus ramas en estado puro y en ascenso al cielo.

¿Sirve el llanto ahogado para alguna otra cosa que para lavar el olvido?
Con el llanto ahogado no se lava el olvido. Pero nunca olvides que muchos lloramos para adentro.

Cristina, ¿por qué hacerse preguntas duele?
Pueden doler las respuestas, pero no siempre. Cuando duelen es porque también la verdad suele angustiar mucho. Creo, sí, que lo importante es tratar de aprovechar ese dolor para que un día no tengamos miedo a nuestras propias preguntas.

¿Uno es el agua de su propia sed?
Vuelvo a lo de alguna pregunta anterior: Dios-arte-amor son el agua en el desierto.  Pero el manantial está en nosotros, si tenemos Dios-arte y amor en nuestro adentro. Dejame aclararte, sí, que respeto también a quienes no creen en Dios y que yo no soy militante religiosa. Creo, nada más (y tanto).

El poeta mexicano Jaime Sabines escribió: “mudé de piel a cada caricia”. ¿Qué quiere decir?
Lo mismo: que el amor y el arte son modificadores. Si no...¿para qué todo? Pero mirá...Sabines –para tantos un escéptico- sin ser explícito, está hablando de la esperanza.

¿Por dónde entra la luz?
Por el cuarto menguante que me grita belleza y vida ahora, desde mi ventana. Por los ojos, por la risa, por el alma, por la naturaleza. Por el arte, por el amor y por la luz Divina. Y naturalmente por la poesía que es luz, infinita luz.

Cuando los gobernantes del mundo hablan de paz, ¿saben lo que significa, en realidad?
A pocos les importa. Pero recordá siempre algo: la paz no es sólo y tanto como la ausencia de guerra. La paz es una vida en armonía, vivida a conciencia despierta


Buenos Aires (Argentina) 28 de mayo de 2001
Gabriel Bauducco es periodista y escritor y vive en México